domingo, 24 de enero de 2016

Argentina: del Foro de Sao Paulo al Foro de Davos

El Presidente Macri y los miembros de la comitiva que lo acompañaron para participar del Foro Económico Mundial en la ciudad suiza de Davos, han sido protagonistas del acto político y diplomático más importante de los últimos tiempos en la historia argentina.

Las reuniones con los principales líderes y representantes del mundo libre han marcado el fin del aislamiento que Argentina ha sufrido por más de una década.

Este apartamiento que fuera impuesto por Néstor Kirchner en alianza con el dictador venezolano Hugo Chávez, fue la puerta de ingreso al Foro de Sao Paulo, grupo de ultra izquierda comandado por Lula da Silva, el tirano Fidel Castro y conformado por las guerrillas que han sido las responsables de miles de crímenes en toda Latinoamérica.

Vale recordar, que el objetivo del Foro de Sao Paulo es hacer la revolución socialista en toda América Latina con un cambio de táctica en su modo de acceso al poder, dejando de lado la subversión armada para hacerlo por la vía democrática, y así desmantelar las instituciones republicanas una vez alcanzado el poder.

Este club del “socialismo del siglo XXI” ha avanzado con más peso en Argentina, Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia, y ha traído aparejadas consecuencias graves en el ámbito económico y de derechos humanos.

La elección del Presidente Macri fue el quiebre con el círculo castrista-bolivariano, pero nada marcó más contundentemente el cambio de rumbo argentino que su presencia en Davos y las reuniones amigables que sostuvo con Joe Biden, David Cameron y Bejamin Netanyahu, entre otros.

El cambio de paradigma atrajo la atención de los medios más importantes del mundo, que destacaron, con halagos, la nueva Argentina y las perspectivas alentadoras que se abrieron paso en el ámbito del comercio y las relaciones exteriores.

Los encuentros con líderes de las principales potencias mundiales no fueron sólo fotos y saludos diplomáticos. En estas reuniones, el Presidente Macri  definió temas de gran relevancia para la República Argentina.

Con el vicepresidente norteamericano Joe Biden se dejó clara la posición del Ejecutivo argentino frente a la negociación con los “holdouts”. Argentina ya no es el país que quiere estafar, Argentina es el país que quiere negociar, pagar y saldar sus deudas. Esto lo dejó en claro tanto el Presidente, como el Ministro de Finanzas y la Canciller. También, se coordinó un encuentro con el Presidente Barack Obama, quién recibiría a Mauricio Macri el próximo mes de marzo. Estados Unidos por su parte, mostró predisposición a dar el visto bueno a la Argentina frente a entidades financieras y a colaborar en la lucha contra el narcotráfico.

En el caso del encuentro con el Reino Unido, se ha logrado una señal positiva para lograr relaciones maduras y de respeto entre ambos países, sin ceder posición sobre las islas. Este tema, se manejara con el método del paraguas, o sea, se lo va a delimitar al área que corresponda, evitando confundirlo con temas de otra índole tal como lo ha hecho el populismo en todos estos años. Además, y de manera sorpresiva, el presidente argentino fue invitado por Cameron a participar en Londres de las jornadas anti corrupción.

La reunión con el primer ministro israelí fue uno de los puntos claves, ya que se acordó cooperar en defensa, ciencia y tecnología. Tres puntos en los que Israel es líder, y que pueden ayudar de manera eficiente no sólo a resolver problemas urgentes de infraestructura sino en la prevención de actos terroristas.

Con respecto a la región, Mauricio Macri se reunió con su par mexicano Peña Nieto. Enfatizaron la importancia de las relaciones comerciales entre ambos países.  Sin embargo, esto tiene una lectura entre líneas y superior a la relación comercial con México, y es la inserción de Argentina a la Alianza del Pacífico.  

Respecto a Venezuela, el Presidente argentino compartió un almuerzo con el empresario más perseguido por la dictadura bolivariana. Lorenzo Mendoza, un joven empresario, dueño de “Empresas Polar” (la empresa más grande de bebidas y alimentos de Venezuela), ingeniero, con una maestría en el MIT y enemigo del régimen.  En él, muchos ven el “Macri venezolano”; y Mendoza ve en Macri a un referente latinoamericano que abrió el paso para recuperar las libertades socavadas por el populismo del siglo XXI. ¿Venezuela podrá seguir el camino de Argentina? Pareciera que en Davos ya se estuvo hablando del tema.

El Presidente Macri y su equipo llevan 45 días en la Casa Rosada. El cambio positivo que Argentina ha contemplado internamente, se ve ahora respaldado por los líderes mundiales.  La oportunidad que propició el Foro de Davos y que Macri supo aprovechar, logró ubicar a la Argentina en la lista de países destacados y que presentan grandes y reales perspectivas de crecimiento y desarrollo.  

Sólo se puede evaluar por lo hecho hasta ahora, pero en menos de dos meses, en un contexto heredado que presenta una profunda adversidad económica y social, Mauricio Macri ha logrado casi el 65% de aprobación de los ciudadanos frente a la demostrada capacidad de gestión y eficiencia.

Su manera de gobernar, con sus equipos conformados por los mejores y encaminados en la senda de la buena fe, han logrado superar obstáculos considerables. Lo han hecho con inteligencia, tenacidad y en el marco de las instituciones republicanas.

Esta lógica y estrategia de gobierno, incluyen dos cuestiones que son inéditas en la historia de los últimos 60 años en la República Argentina. La lucha real e implacable contra la corrupción y la clara intención de construir con inteligencia en el corto plazo para prolongar lo construido en el largo plazo, y así legar a las generaciones futuras una plataforma de lanzamiento hacia las grandes ligas mundiales.

Según Churchill “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.”. ¿Estamos frente a un estadista? No lo sabemos, falta tiempo para ver el manejo de crisis frente al desgaste característico que cada mandatario sufre frente a la opinión pública.

Hasta ahora, Mauricio Macri y su equipo han definido un estilo, que de continuar, va a asegurar al Presidente argentino un lugar en el podio de la historia y, sin dudas, a la Argentina un lugar en el podio del mundo.

Mientras tanto, disfrutemos. Estamos dentro del mundo nuevamente. Estamos fuera del foro de Sao Paulo. Finalmente. 

Virginia Tuckey.-

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Obama abraza a Castro y se olvida de Charlie Hebdo

Obama dio su séptimo discurso ante la Asamblea General de la ONU y ante un mundo que busca desesperadamente un líder que confronte con los totalitarios. El presidente americano ha demostrado una vez más su incapacidad de ofrecer soluciones y estrategias que detengan el avance de tiranos, dictadores y terroristas.

A pesar de estar hace 7 años en la Casa Blanca, Barack Obama sigue cargando en las espaldas de Bush el caos que atraviesa Medio Oriente. Caos que comenzó durante la actual administración estadounidense por la decisión de retirar las tropas y abandonar la política de contención que mantenía al margen a aquellos que pretendían imponer facciones extremistas como ISIS.

En su discurso, Obama aprovechó para cubrirse recordando la invasión a Irak y afirmando que a pesar de los miles de millones de dólares que se llevó el conflicto y la intervención de los valientes soldados la guerra se perdió, ya que no se “trabajó en conjunto”, lo cual es una mentira total, siendo que las intervenciones en Medio Oriente no las hizo sólo Estados Unidos y  que nada se perdió hasta que su administración retrocedió lo andado y estableció mano de seda con el terrorismo internacional.

Siguiendo la línea de contemplación con los totalitarismos, expuso su tratado con Irán como un avance para la humanidad y olvidó destacar las consecuencias de levantar las restricciones económicas que aportarían 150 mil millones de dólares al sponsor más grande del terrorismo.

En un discurso de elegante prosa, pero de bajo contenido de impacto ante un mundo tan complejo, Obama se olvidó de Charlie Hebdo y de la amenaza que enfrenta Europa hoy ante la crisis de los refugiados que podrían traer consigo a infiltrados terroristas.

En esta sinfonía de estrechar la mano con enemigos de la libertad, nada mejor que usar el escenario de Naciones Unidas para la marketinera foto entre el dictador Castro y el Presidente de Estados Unidos.

Entre carcajadas y abrazos de camaradas, Obama y Castro posaban ante las cámaras mientras las Damas de Blanco cumplían pena en los calabozos del régimen castrista.

Entre acusaciones a Bush y las tropas militares, el Premio Nobel de la Paz  parecía haber olvidado que actualmente corre el año 2015 y que Putin se ha puesto al mando del Medio Oriente, y que esto representa un peligro aun mayor que la inacción de la Casa Blanca.

El dictador Castro, al tener las alas implantadas por el financiamiento que la apertura de este nuevo tratado le traerá, va a poder dar oxigeno a la paupérrima economía cubana y así tomar fuerzas para seguir ejerciendo el poder despótico.

Putin, al tener una imagen inflada por la débil figura de Obama más que por su capacidad de liderazgo, sigue avanzando con sus intenciones imperiales hacia cada rincón que encuentre.

Irán sigue llamando a la desaparición de Israel y al aniquilamiento de la cultura occidental con Estados Unidos a la cabeza, mientras Obama sigue llamando a un acuerdo para que las restricciones a este país terrorista sean levantadas y el pacto aprobado.

El mundo libre sigue esperando un líder que pueda nuevamente encausar los destinos de la humanidad en una senda dónde los totalitarismos y aspirantes a déspotas no se animen a meterse. Mientras Obama siga frente a Estados Unidos, quedó más que claro, que no sucederá.


Virginia Tuckey

viernes, 25 de septiembre de 2015

El Papa Francisco y su suavidad con los tiranos

El Papa Francisco llegó a Estados Unidos luego de su paso por Cuba.  El pontífice pretende dar una señal de unión y acercamiento entre los dos países, política que ha llevado en conjunto con Barack Obama.

La idea romántica del final feliz que el discurso bien armado y pensado nos devuelve es sólo la ilusión (tal vez bien intencionada, tal vez no) pero ilusión al fin, de que los tiranos dejarán de ser tiranos y quienes tienen ansias de libertad serán liberados.

La ilusión cuando se transforma en pomposo discurso político se vuelve demagogia, la cuál es el alimento que mejor nutre a todo populista y déspota.

El Papa Francisco, con un estilo discursivo sin énfasis, lleno de mensajes por elevación y mensajes entre líneas, expresa posiciones constantemente. Hay quienes intentan discutir que no son posiciones firmes, sino mensajes confusos que disfrazan una estrategia brillante. Sin embargo, o la estrategia no es tan brillante ya que no está funcionando, o bien, sus posiciones son claras aunque su discurso no lo sea.

Hablar de las ideologías en Cuba, de manera abstracta y sin ningún pronunciamiento que condene la dictadura que en sus garras esclaviza a un pueblo entero, y que tiene presos políticos que han cometido el “delito” de opinar y pensar, no es una estrategia brillante, es una salida fácil para conformar a la opinión pública de los países dónde sí se puede opinar, y a su vez, una manera de no ofender al tirano.

Mientras los disidentes intentaban alcanzar al Papa, la seguridad del Vaticano los apartaba de la multitud y la policía de la dictadura los apresaba. Esta noticia pasó las fronteras, y la indignación por la falta de respeto a la dignidad humana se hizo elocuente en las redes sociales y en los medios más importantes del mundo. Sin embargo, y como demostración más que contundente de la falta de acceso a la información bajo el cielo de la dictadura cubana, el Papa Francisco en su vuelo de ida al país de la libertad, anunció a los periodistas que él no se había enterado absolutamente nada de los disidentes presos.

Una vez en Washington, y ante los pobres titulares que había dejado su paso por la Habana,  Francisco tomó coraje y se decidió, por fin, a exigir justicia, igualdad y acogimiento a los inmigrantes.

Lamentablemente, el “timing” del Papa está desencajado. Pidió justicia en el país que la inventó, pidió igualdad en el país dónde el único ser supremo reconocido institucionalmente es “el Creador”, pidió por los inmigrantes en el país dónde sus fronteras significan la única y última esperanza de los seres humanos desamparados y oprimidos por tiranos y dictadorzuelos, que curiosamente, cuando intentan justificar sus tropelías, apelan al discurso del “capitalismo salvaje”, “la tiranía del capitalismo” y demás frases demodé que hoy han resurgido, no sólo por el chavismo y su metástasis en Latinoamérica, sino por el insistente discurso papal.

Mientras el mundo cristiano está siendo incinerado, decapitado y flagelado; mientras en Latinoamérica el chavismo en su versión Maduro aplica métodos nazis con sus vecinos colombianos; mientras en el país natal del Papa mueren niños por desnutrición, los adolescentes están siendo liquidados por las drogas y el narcotráfico promete instalarse en su peor versión; mientras los cubanos se tiran a los colmillos de tiburones buscando las esperanzas que los colmillos de los Castros les han quitado; mientras el mundo exige al representante de Jesús en la Tierra (según lo reconoce la Iglesia Católica) que levante la voz por los oprimidos, Francisco ensaya palabras valientes contra el sistema que libera, y edulcora los oídos de los tiranos con discursos cobardes frente a sistemas que matan.


Virginia Tuckey

sábado, 19 de septiembre de 2015

Scioli es Kirchner

El pasado 11 de septiembre, en el contexto de la exposición de la Sociedad Rural de Mercedes (Corrientes) se realizó una conferencia dónde se convoco a representantes de los principales partidos políticos a exponer sus planes con respecto al sector agroindustrial.

Los panelistas anunciados para representar a sus partidos fueron el Dr. Gilberto Alegre por el Frente Renovador, el Ing. Agrónomo Guillermo Bernaudo por el PRO y “referente del Frente para la Victoria” según rezaba la invitación. Imprecisión debida a la falta de confirmación de parte del FPV.

Finalmente, quien acudió en nombre de Daniel Scioli fue Alejandro “Topo” Rodríguez, inesperadamente acompañado por Hernán Silva.

Las exposiciones del Frente Renovador y el PRO abarcaron puntos específicos. Describieron los principales problemas que acechan hoy al productor agropecuario y también, cada uno desde su posición, expuso su plataforma política planteando soluciones a las diversas problemáticas que afectan fuertemente al campo. Nada fuera de lo normal dentro de lo que podemos calificar como tal en un entorno civilizado y de respeto al prójimo.

Sin embargo, para finalizar la exposición, los representantes del Frente para la Victoria se dispusieron a “dar la nota”. Dejaron expuesto mas desde sus modos que desde su vacía e incómoda presentación que son más de lo mismo, y que se encontraban haciendo un gran esfuerzo al tener que pararse frente a seres humanos que hacen del trabajo y la producción virtuosa su vida y la columna vertebral de su ética.

La  conferencia comenzó más tarde, ya que el “Topo” y acompañante no se encontraban en el predio. Como la puntualidad no es algo que cultivan quienes hacen del atropello un partido político, pues bien, se comenzó sin ellos.

Todo marchó en absoluto orden. El disertante del FR expuso su plan en el tiempo predeterminado, respondió preguntas y dio paso a Bernaudo, quien hizo lo propio dando lugar al FPV.

Las puertas se abrieron. El “Topo” y Silva, ante la sorpresa del auditorio, entraron acompañados de una inesperada turba de aplaudidores que ocuparon lugares estratégicos en el público.

Entre un insólito “acting” de parte de Silva al solicitar al público que le conviden un mate hasta una felicitación nerviosa y rebuscada a los productores porque los sciolistas notaron que “los productores tienen ganas de trabajar”, las anécdotas para el libro del ridículo, el grotesco y la falta del respeto no dejaron de suceder.

En un ping pong de palabras inentendibles, de temas varios sin definiciones, de gráficos repletos de imprecisiones (por no decir mentiras) y de sonrisas impostadas para querer agradar a quienes desprecian, lo recurrente fue el supuesto enojo ante las preguntas del público por la visión negativa del FPV con respecto al campo en estos 12 años de kirchnerismo. Una y otra vez, y como quien habla a un animalito, Silva y Rodríguez quisieron dejar claro que “Scioli es la provincia de Buenos Aires y CFK es el ejecutivo nacional”. Vaya novedad.

La burla en forma de justificación a lo injustificable y el intento de subestimación a los interlocutores no funcionó. Ellos se dieron cuenta, por eso los nervios crecieron, y con una pose de supuesta tranquilidad expresaron entre dientes y en tono desasosegado y belicoso que “quien quiera hablar de política vaya a la unidad básica”. Esta reacción fue ante la última pregunta del público que consultó sobre el papel de Zaninni como VP de Daniel Scioli.

Lo interesante de esta exposición no es la vulgaridad, la prepotencia, la falta de seriedad y la falta de respeto del FPV. Eso es harto conocido. Tampoco sorprende la mala fe. Ese es el eje que los une como partido y movimiento. Lo que vale realmente destacar es que esta vez, la vulgaridad, la prepotencia, la falta de seriedad y la falta de respeto fueron la excepción. Brillaron por contraste a lo que estaba bien, y lo que estaba bien, esta vez fue mayoría.

Intentaron mentir y no pudieron. Intentaron atropellar y colisionaron en el intento. Pretendieron disfrazarse y quedaron desnudos. Trataron de despegarse de CFK al querer recordarnos insistentemente que Scioli es SOLO el gobernador de Buenos Aires, pero solamente lograron que recordemos que también fue el condescendiente y aplaudidor Vicepresidente  de Néstor Kirchner, cuando este vociferaba que quería “ ver al campo de rodillas”.

Procuraron, por todos los medios, darle entidad propia a Scioli, para solo reafirmarnos, con más contundencia que nunca, que el Frente para la Victoria es lo mismo en todas sus formas y bajo cualquier disfraz y que detrás de la mal trazada careta color naranja que intentan vendernos como espejitos de colores, siempre asoma el mismo perfil, el cual nos permite dilucidar claramente que Scioli es Kirchner, y que esto no merece el calificativo de malo, tampoco de bueno. Esto es, sin dudas, lo peor. 

Virginia Tuckey.-

domingo, 23 de agosto de 2015

La reina y sus truhanes

Ayer, de casualidad, andaba por la zona del Museo Nacional de Bellas Artes. No sabía que pasaba cuando de lejos vi algunas personas amontonadas tras un vallado custodiado por muchos policías.  Sólo me bastó con revisar Twitter para enterarme que Cristina Kirchner y algunos de sus funcionarios estaban en el MNBA inaugurando salas nuevas.

Las inauguraciones pomposas del ensanchamiento de una sala, el abuso de la cadena nacional, los aplausos insólitos y el discurso del desparpajo no son motivo de sorpresa en esta Argentina desolada por la prepotencia de los sinvergüenzas y la incompetencia de una ciudadanía perdida en el relativismo moral. Esto lo vemos a diario, indigna, pero no es motivo de asombro.

Sin embargo, esta vez pude, por segunda vez, verlo desde adentro. Todo lo que parecía parte de la cotidianidad, dejó de serlo. No escuché el discurso, estuve entre ellos, entre quienes no escuchan, entre quienes sostienen banderas y entonan eufóricos, una y otra vez, mensajes cobardes de venganza. Esta vez, escuché de qué hablan y pude ver los detalles de ese contexto dantesco y pantanoso.

La Cámpora, en una esquina, apartados de todos, amontonados entre ellos, escondidos tras banderas que acompañan con la entonación de cánticos de barrabravas. El mensaje que tararean es una clara amenaza a quienes se resisten a integrar las filas de los bufones de la reina. La Cámpora es un club de fans de Recalde, Kiciloff y de los puestos públicos que pudieran conseguir según su capacidad de servilismo.

Entran a los actos oficiales, pero a oficiar de plebe. Tienen visibilidad, pero no sus rostros, sino sus banderas, diseñadas para dar la justa impresión de masa, de entes sin espíritu. Se codean con los altos dirigentes del partido, sólo cuando ellos se acercan al vallado a estirarles la mano o asoman a los balcones a usarlos de relleno para engañar a la audiencia. No tienen ideas propias, son el desagüe del discurso oficial, del relato, de la bajada de línea.  Son, por gusto propio, los marginales del kirchnerismo.

En otro orden, se encuentran aquellos que fueron tocados por la varita mágica del empleo público jerárquico. Aquellos que tienen acceso a los mejores lugares en el aplaudómetro oficial. Los que se pavonean por los pasillos del Congreso y la Casa Rosada imaginando ser herederos de una fortuna, imaginándose dueños de todo, imaginándose portadores de apellidos (frase muy común entre este círculo), actuando como ellos creen que actuaría un rico, haciendo carne sus acusaciones infundadas y sus frustraciones.

Son los hijos de, los hermanos de, los parientes de. Imberbes, soberbios y corruptos; ajustan un gesto de superación frente a la multitud, exaltan eufóricamente –para que se note- y en voz alta su dominio del escenario, su compinchaje y confianza con los jefes de la manada. Entre abrazos, risotadas y enfundados en sobrecargados atuendos que evidencian la línea que une la ética de la estética, reflejan hacia abajo el esplendor del dinero arrebatado y de líderes alimentados con la adulación. Desde abajo, responden positivamente. Seres humanos que eligen sus líderes para vengarse de esos enemigos imaginarios inventados por el credo populista; adulan, imitan y se arrodillan ante estos personajes mesiánicos e inmorales.

Todos estos personajes son la base, los pilares de los líderes del partido. Sin embargo, esos líderes, no surgen de los fanáticos, surgen del pensamiento medio de la sociedad. Kiciloff, es el más claro ejemplo de esto. Cualquiera que haya ido a la universidad, tanto pública como privada, ha sido testigo de aquellos considerados “los inteligentes”.

La inteligencia, con los parámetros de medida del pensamiento medio argentino, está mesurada de la misma manera que se miden las posturas morales y éticas, entre grises, sin definiciones claras, que parezca algo que no es, que no se note. Los inteligentes son aquellos que ponen todo el intelecto para justificar lo injustificable, son aquellos que exponen sus conocimientos sin olvidar jamás el condimento de la viveza criolla y la avivada. ¿Se imaginan como hubiera sido asistir a la cátedra de Kiciloff, pedir la palabra y exponer los principios éticos liberales como las bases fundamentales de la aniquilación de la pobreza? ¿Cuál hubiera sido la reacción? No la reacción de los marxistas, no de los fanáticos, sino de los moderados. La reacción siempre ha sido la admiración al charlatán que mejor modula y la condena social a quién deja en evidencia al charlatán.

Hoy, los charlatanes gobiernan. Llevan una vida que jamás imaginaron llevar. Se creen estrellas de la farándula. Bajan las escalinatas, caminan en alfombras, se acercan a su público, se sacan fotos con ellos, les pasan la mano, se suben a autos de lujos, degustan manjares, descansan en playas exóticas. Todo esto se debita coercitivamente de la cuenta de esa clase media que por años moderó el discurso de los valores, que enseñó a sus hijos la palabra “yanquilandia” y la frase “el Che murió por sus ideales”, creando la imagen del valor positivo en la figura del asesino, y la imagen de país con filosofía de plástico sobre el lugar que fue cuna de la libertad y del sistema político y filosófico más avanzado que la humanidad ha conocido.  La misma clase media que se ha encargado de ridiculizar las voces de quienes enfrentaban a los charlatanes que hoy los esquilman.

La reina y sus truhanes están cómodos en el poder. Lo tienen todo. Ellos están en la cima. Tienen poder, mucho poder, pero quieren más. Nunca estuvieron mejor. No hay más pobres…entre ellos. Los otros pobres, no los ven, son de imposible visibilidad desde la altura de aviones y helicópteros. Están cómodos por lo que les sobra, por la tropa que los rodea, pero sobre todo, porque comprenden que los valores que han hecho grande a la Argentina, los valores que a ellos los llevarían a tribunales y no al sillón de Rivadavia, son ignorados, denostados y relativizados por una sociedad éticamente desorientada, con miedo a pensar, y lo peor de todo, con miedo a la libertad.

Virginia Tuckey.-


jueves, 6 de agosto de 2015

La Mesa de Enlace no es el enemigo

La Mesa de Enlace actual (CRA, Coninagro y Sociedad Rural Argentina) convocó el 17 de julio pasado a una jornada de protestas del sector agropecuario. La fecha elegida era  conmemorativa de aquel 17 de julio de 2008, cuando Julio Cobos dio su voto “no positivo”, frenando así la ley 125.

Las protestas que se desarrollaron en distintos puntos del país intentaron sacar a la superficie la terrible situación que sufre el sector agropecuario en Argentina. Estas jornadas se vieron extendidas en el tiempo, y hoy siguen surgiendo focos, sobre todo en las provincias norteñas, dónde por una cuestión de geografía, clima y demás características, se han visto mucho más afectadas en su economía que el resto del país.

En el desarrollo de estas convocatorias se han ido sucediendo situaciones de desentendimientos propias de cualquier grupo humano que discute temas de trascendencia. Esto no sería nada fuera de lo común, si no fuera porque ciertos patrones fueron coincidiendo en los distintos lugares, no sólo en el accionar, sino en el discurso.

Teniendo en cuenta el contexto, y con esto me refiero al enfrentamiento declarado de los Kirchner hacia el campo y lo que han hecho para “verlo de rodillas” (como declarara lleno de regocijo Néstor Kirchner), es pertinente sospechar que entre aquellos productores con buena fe e intenciones, podemos encontrar algunos que movidos por otros intereses, estuvieran tratando de lograr posiciones de poder corrompiendo el espíritu genuino de la Mesa de Enlace y el reclamo válido y urgente de miles de productores.

Entre estas situaciones llamativas, se pudo observar la inflexibilidad frente al planteo de no cortar las rutas el día 17 de julio, como también la constante perorata de algunas ruidosas opiniones que, por lo reiterativas y bien armadas, parecían contundentes y llenas de convencimiento.

A lo largo de este casi mes entero de asambleas, movilizaciones, reclamos e incluso algunos cortes momentáneos de rutas, se han visto sectores de Federación Agraria presentarse en las protestas, llamándose a sí mismos opositores a la dirigencia nacional de su entidad. Los mismos, lo único que han hecho fue tratar de imponer su voluntad, desarmar y dividir las protestas, las cuáles se venían desarrollando de manera pacífica y con debates que siempre han estado a la altura del reclamo.

También, dentro de los grupos que fueron surgiendo luego de la protesta nacional convocada por la Mesa de Enlace el 17 de julio pasado, se instaló un discurso de algunos pocos, que dentro de los pedidos de federalismo, eliminación de retenciones y ROEs, y otras cuestiones de carácter vital para el agro, incluían un fuerte discurso contra las entidades de la Mesa de Enlace, dando a entender que no apoyaban la protesta, traicionaban e intentaban boicotear el sentido de la misma.

Los días a la vera de la ruta, la cantidad de información que va y viene, y una cultura de la desconfianza, instaló la duda en algunos, aunque la evidencia y la cronología de los hechos contradijera totalmente lo expuesto por estos sujetos mal informados o, quién sabe, con malas intenciones.

El discurso del Presidente de Sociedad Rural Argentina en la inauguración de la 129º exposición ganadera dejó claro que las entidades que conforman la Mesa de Enlace, no sólo han apoyado al campo todo el tiempo, sino que han actuado con precaución e inteligencia ante las problemáticas que atraviesa el sector, y todo esto, sin dejar de actuar.

Las bases, deben tener la cabeza más fría que nunca. La guerra contra el campo sigue en pie, con mejores estrategias, con enfrentamientos que ya no se dan sólo desde algún balcón de la Casa Rosada, sino también dentro del corazón mismo del campo.

Los reclamos sin líderes propiamente capacitados, sin estructura y sin comunicadores, son reclamos vacíos, torpes y que conllevan mucho más esfuerzo y desgaste.

El campo tiene estructura, tiene excelentes representantes con valores en común que coinciden entre ellos con la ética republicana del reclamo que elevan.

El campo, también, tiene enemigos. Son aquellos que quieren dar a entender que la vociferación de supuestos objetivos comunes son reflejos de bases éticas idénticas. Nada de esto es cierto si el reclamo llama a las bases a romper sus estructuras, las mismas que otorgan fortaleza al reclamo. Nada de esto es cierto si quienes apuntan el dedo contra dirigentes de las entidades del agro que conforman la Mesa de Enlace, no alzan la voz contra la entidad traidora que hoy abraza a quienes quieren poner de cuclillas al productor.

No debe reinar la desconfianza, sólo la perspicacia que haga posible que lo urgente no atente contra lo primordial y que los aliados no sean confundidos con enemigos.

El campo puede hacerlo, el campo tiene un reclamo legítimo de libertad, productividad y federalismo. Que quede claro, no van a matar al campo, si el campo no se mata a sí mismo.

Virginia Tuckey.-

lunes, 20 de julio de 2015

Mauricio Macri y el dilema de la actitud "light"

Se votó nuevamente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Rodríguez Larreta es el Jefe de Gobierno electo luego de  que el ballotage lo dejara con escasos tres puntos por encima de Martín Lousteau.

Esta elección fue esperada ansiosamente por el PRO para ser usada como el trampolín que empujara a Mauricio Macri a la presidencia. La estrategia, finalmente –y a menos de un mes de las PASO presidenciales-, no resultó como se esperaba. Aunque los acérrimos militantes y seguidores del PRO intentaban demostrar su felicidad con el infantil y poco convincente “lo importante es que ganamos” y “le ganamos a todos los partidos”, la realidad es que las sonrisas forzadas y la notable falta de euforia en el bunker del candidato ganador demostraron claramente otra cosa. Algo no salió como se esperaba.

En política, como en la vida misma, la contemplación de los factores a tener en cuenta para asegurar un resultado en un futuro cercano o lejano, son imposibles de considerar en su totalidad, ya que la dinámica del mundo y los millones de individuos que formamos parte de él no lo permiten. Sin embargo, hay cuestiones que son de carácter básico, sobre todo cuando lo elevamos a un nivel  profesional.

No tener en cuenta las altas probabilidades de que existiese un ballotage y que dicha elección se llevaría a cabo en plenas vacaciones de invierno,  no son cuestiones que se escapan del análisis del asesor político por la complejidad de los factores sino por simple torpeza de quienes se han cargado al hombro la estrategia política partidaria. No ser capaz de obtener una encuesta para uso interno con datos confiables y que expresen la realidad con un margen de error lógico (y que no alimente falsas expectativas que luego vuelven como un búmeran al conocerse el resultado verdadero) genera sospechas sobre la idoneidad de quienes lideran la campaña del PRO.

Entender que el trampolín para activar las chances presidenciales no dependía del resultado electoral de la Ciudad de Buenos Aires, sino que la campaña presidencial tendría que haber sido un trampolín para los resultados en la Ciudad, para Santa Fe y el resto del país, y que sería esto lo que finalmente daría las bases sólidas que se necesitan en la Argentina de hoy para enfrentar a quienes ostentan el poder sin escrúpulos, no requería de un genio de la ciencia política sino simplemente de la virtud del coraje y la honestidad intelectual del establishment que da forma a la estrategia partidaria para construir desde arriba y provocar un efecto derrame que sirviera de fortalecimiento de las bases.

Pedir que Lousteau se baje del ballotage, teniendo en cuenta que Mauricio Macri podría atravesar idéntico escenario frente a Daniel Scioli en octubre –amén de la poca dignidad detrás de ese ruego-, demuestra un nivel ruin y alarmante en la estrategia e inteligencia política.

Exaltar que “se ganó a todos los partidos” es apelar a una parcialidad que por su extracción del contexto podría resultar mentirosa en otros entornos. Ganar la Ciudad de Buenos Aires no asegura ganar el país, y mucho menos, la provincia de Buenos Aires. Hasta se podría decir, que nada de lo que se usa en la Ciudad como estrategia será realmente útil a nivel nacional por un antagonismo sociológico harto conocido. Teniendo en cuenta este antágonismo, si la Ciudad que ha mimado siempre a Mauricio Macri lo deja al borde de una elección, ¿qué podemos esperar de la Provincia de Buenos Aires? ¿y del resto del país?

Tomar la critica constructiva como un ataque enemigo destructor es alarmante cuando esto sucede en los mandos medios que tienen, entre otras cosas, la importante tarea de sumar votos.

Responder a aquella crítica con un tono de snobismo falsificado apelando al supuesto monopolio de ser la única alternativa al peligro institucional que enfrentamos, y usando esto como una justificación para apelar al silencio de quienes ellos quieren como electores, no los diferencia demasiado de quienes dicen oponerse.

Es probable que todo lo que ha sucedido hasta ahora parezca una secuencia de “errores” que en realidad tendrá un desenlace de victoria para Mauricio Macri y su asesor Durán Barba. Tal vez, hay algo que no podemos alcanzar a vislumbrar quienes estamos preocupados por ver poca acción o acciones confusas y erradas de parte de quién tiene más chances de rescatar el Sillón de Rivadavia. Tal vez, el triunfo ya está asegurado y por esto mismo se está jugando la carta de la actitud "light”. Tal vez, en los próximos días, Macri nos contará un gran plan que devolverá a Argentina su dignidad republicana. Tal vez, en los próximos días, nos deslumbremos al darnos cuenta que han estudiado y aprendido las lecciones de grandes políticos y estrategas, como fueron Churchill y Mac Arthur, y de quienes comprendieron que “las criticas no serán agradables, pero son necesarias” y  que “es fatal entrar en cualquier guerra sin voluntad de ganarla”.

Faltan escasas semanas para que el futuro del país se defina. El tiempo corre y a la República se le acaba el oxígeno. Mauricio Macri está ante un momento y oportunidad históricos. Él decidió jugar este momento, él decidió encabezar "el cambio". ¿Tendrá en cuenta que el cambio es ahora o no es nunca más? ¿Tendrá en cuenta que el activo más importante hoy es el coraje y no la timidez? ¿Tendrá en cuenta que no importa el resultado sino la actitud que él tome? ¿tendrá en cuenta que somos muchos quienes estamos dispuestos a acompañarlo?

En Argentina no hay segundas oportunidades para quienes pierden una elección presidencial, es ahora o nunca. En Argentina, da la casualidad, tampoco hay muchas chances para conservar los últimos vestigios de República y recuperar los que perdimos. Es ahora o nunca.

 Virginia Tuckey.-