jueves, 2 de julio de 2009

Honduras y la Metástasis Socialista en América

“Un despotismo electivo no fue por lo que luchamos”. Thomas Jefferson

El 28 de junio pareció ser un día en que los astros conspiraron contra Chávez y sus aliados: En menos de 24 horas, dos de sus apuestas fuertes en Latinoamérica, habían sido reducidos a polvo. Por un lado, la destitución formal de Manuel Zelaya, ex presidente populista hondureño, por graves actos inconstitucionales; y por otro, Kirchner y su tropa de déspotas, quiénes fueron derrotados en las elecciones legislativas argentinas.

Cuándo el populismo parecía quebrarse por su propio peso, todo empezó a teñirse de rojo venezolano en cuánto las opiniones del mundo entero empezaron a hacerse oír con respecto al mal apodado GOLPE HONDUREÑO.

Para empezar a conocer a éste personaje, Manuel Zelaya, empecemos por decir que su acceso a la presidencia fue un auténtico mamarracho electoral, dónde preso de un descaro e irreverencia propios de los ahora conocidos como “ socialistas siglo XXI” alardeó de haber ganado las elecciones de forma fraudulenta diciendo lo siguiente: “El desorden, el fraude y la corrupción son parte de ese proceso y con eso gané yo, pero me atuve a él; qué iba a hacer"...“Yo le puedo explicar las mil maneras de hacer fraude”, palabras del propio Manuel Zelaya. Esto demuestra claramente que los socialistas (en realidad comunistas no asumidos) no creen en la democracia, solo la usan para acceder al poder e instalar el absolutismo.

Éste 'líder' que nada sería sin los pozos de petróleos venezolanos y vaya a saber uno que otras cosas más (no olvidar la proclama :”el narcotráfico es un arma de lucha contra el imperialismo yanqui”); no conforme con el acceso a la presidencia del estado hondureño por medios dudosos, quiso además REFORMAR LA CONSTITUCIÓN con el objetivo de extender su mandato, el cual, según está reglamentado en ella, es de cuatro años, Y NO PUEDE SER MODIFICADO; lo que nos demuestra que Zelaya, otra vez, saltó la línea que divide lo legal de lo ilegal.

Ante éstos actos seriamente reñidos con la constitución, el Congreso, la Corte Suprema y el Tribunal Electoral destituyen y ordenan detener a Manuel Zelaya por medio de una orden judicial, la cual Zelaya no estuvo dispuesto a reconocer y decidió seguir adelante con el referéndum, tratando de usar a las fuerzas armadas para llevar a cabo su objetivo inconstitucional, siendo desobedecido por éstas por tal motivo. Su insistencia por otros medios aún más desprolijos obligó a dichos poderes a ordenar interceptarlo y sacarlo de sus aposentos antes que sea demasiado tarde y tropas de otros países viniesen a 'defender' la 'democracia' hondureña.

Acto seguido a los hechos ocurridos en Honduras, los medios de comunicación mundiales se arrogaron el derecho de calificar lo de Honduras como un Golpe de Estado. Siguiendo ésta tendencia, los jefes de estado, en unanimidad, reconocen solo a Zelaya como presidente de Honduras. A éstos, se le sumaron los parásitos de academia subsidiados (cómo bien los definió Ayn Rand) que tildándose de liberales y defensores de la ley brindaron su apoyo al destituido dudoso presidente (sus propias palabras). Pero, el espectáculo más grande, lo dio Hillary Clinton, quién demostró ser una ignorante de la historia de los últimos años en la vida política Hondureña y que además no está a la altura de las circunstancias de representar el país que embandera (aunque sí a su presidente). La mujer del enamoradizo Bill Clinton, expresó su apoyo a Zelaya, apelando al respeto al RULE OF LAW; tal vez me equivoco, tal vez Clinton sí conoce a Zelaya y sus artimañas, lo que no parece entender, es de que se trata el RULE OF LAW. La pregunta lógica es, ¿Dónde estaban todos hace una semana atrás?, ¿dónde estaban todos cuándo el descaro del mismo Zelaya reconoció que ganó las elecciones por medio del desorden, el fraude y la corrupción; o cuándo el mismo desobedeció a la justicia?.

Esta masa “ políticamente correcta” que apela al respeto de la constitución, pareciera no entender, que cuando de leyes se habla, se puede hablar de dos categorías de leyes: las leyes buenas, y las leyes malas (las que contradicen el espíritu constituyente). Para agrupar a las mismas dentro de cada grupo, hay que observar que provoca cada una. Siendo la constitución la mayor ley, ésta debería regular la convivencia, la propiedad y la vida, desprendiendo de su conjunto de artículos un sistema que fluya sin interrupciones, sin corrupciones, sin dictaduras electivas que proponen generalmente las minorías mayoritarias a las otras minorías, entre otras cosas. Cuando el mismo sistema legal, con sus baches, permite el acceso al poder de la manera que suelen hacerlo los gobernantes latinoamericanos, es de cretinos, idiotas y mentirosos no aceptar un final previsible, queriendo revestir las pseudocracias con el manto de las repúblicas libres. ¿O será que son funcionales al intento hegemónico europeo sobre nuestro continente, socialismo mediante?

Las fuerzas armadas de un país, son una fuerza que debe estar en guardia de cualquier ataque externo. En consecuencia, deben alistarse y disponerse a defender a su país inmediatamente. En el caso Hondureño, como en el caso Argentino, la financiación de las marionetas chavistas, fueron financiadas exclusivamente por fondos extranjeros, fondos venezolanos; y cómo ya lo demostró Chávez, las fuerzas armadas venezolanas, van a actuar en caso que una de sus cabezas caigan en una de las republiquetas que pretenden controlar con la boina, la hoz y el martillo. Si esto no es una hipótesis de conflicto militar, entonces: ¿qué es?.

La otra cuestión es el 'cómo' un individuo se defiende ante las agresiones del estado que todo lo puede, porque todo lo controla. El individuo, cuando vive en un estado dónde la libertad está asediada y restringida por leyes contradictorias al espíritu constituyente republicano, se debilita y pasa a ser un lacayo de éstas leyes opresoras, siendo su única función la de trabajar para autofinanciar su condena. En el momento preciso en que éste individuo pretenda defenderse, simplemente no lo va a poder hacer, ya que el estado tiene el monopolio del acceso a las armas ; entonces, ¿qué pasa cuando existe una ley, dónde los individuos no pueden defenderse?; sucede lo que indefectiblemente sucedió en Honduras, necesitan que intercedan quienes sí pueden defenderlos. Si las fuerzas armadas hubiesen desobedecido a la ley apoyando a Zelaya, hoy la ONU no estaría reunida, ni Clinton hablando de Rule of Law, ni Cristina Kirchner encomendada en una misión payasesca hacia Honduras, pero lo que sí estaría pasando, sería la sumisión total del pueblo hondureño, a la fuerza bruta de las leyes inmorales llamadas democráticas, que no sólo han sido impuestas todos éstos años por las izquierdas, sino además por los auto denominados liberales , que acuden a la parlanchinería rimbombante de palabras exageradas para ostentar un conocimiento y una inteligencia que no poseen, ya que de la libertad se olvidaron el día que accedieron a ser adoctrinados por las falacias políticamente correctas.

Virginia Tuckey.-