viernes, 21 de diciembre de 2012

¡FELIZ NAVIDAD!

La poesía "I Heard the Bells on Christmas Day" se escribió el 25 de diciembre de 1863, durante lo más encarnizado de la guerra de secesión norteamericana. 

El famoso poeta estadounidense Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882) estaba muy entristecido por los horrores de aquel conflicto, pues «parecía que el odio prevalecía por sobre todo en aquel momento». Su hijo, que cumplía servicio como teniente en el ejército de la Unión, acababa de ser herido. 

Al escuchar Longfellow el repicar de las campanas navideñas, salió del hondo pesimismo que lo embargaba y llegó a la conclusión de que «Dios no es sordo, ni ha muerto aún». Confió en que Dios era más fuerte que los conflictos del mundo, y que un día haría prevalecer en la Tierra la paz y la buena voluntad.




"En Navidad un carillón oí tocando una canción que repetía con alegría: 
Paz a los hombres de buena voluntad.
Por todas partes, aquí y allá, campanas de la Cristiandad tañeron con reiteración: 
Paz a los hombres de buena voluntad.
Me dije en mi consternación: No hay paz aquí en la Tierra, no.
El odio es tanto que ahoga el canto: Paz a los hombres de buena voluntad.
El repicar cobró amplitud: Dios no es sordo, ni ha muerto aún
El bien, no el mal, ha de triunfar. Paz a los hombres de buena voluntad.
Pasó el mundo de noche a día al son de aquella melodía que anunciaba a campanadas: 
Paz a los hombres de buena voluntad."






¡ FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!


Virginia Tuckey 

- elespaciorepublicano.blogspot.com
- conservativeplace.blogspot.com/ 
https://twitter.com/virtuck








lunes, 22 de octubre de 2012

Barack Obama y la política del caos


El tercer debate presidencial entre Mitt Romney y Barack Obama tendrá como eje principal la política exterior.
La prensa, en su mayoría, alineada con el actual mandatario, sugiere que este es el punto fuerte de Obama por dos cuestiones que consideran fundamentales. La primera es la muerte del terrorista Osama bin Laden y la segunda es la supuesta falta de experiencia de Romney en asuntos de política exterior.
A simple vista, estas consideraciones parecen válidas, pero como todo lo que concierne al país más poderoso de la tierra, lo que realmente importa es el resultado de las acciones políticas llevadas a cabo.
Pretender que la muerte del miembro más importante de un grupo terrorista acaba con el problema en un mundo infectado de grupos fundamentalistas armados raya en lo ingenuo, o bien, nos demuestra que la política exterior de la actual administración no tiene demasiadas buenas noticias que exhibir.
La realidad del mundo nunca ha sido sencilla, pero en la actualidad es realmente caótica. La seguidilla de errores del presidente Obama respecto a Asia, Latinoamérica, Medio Oriente y Europa han debilitado el rol de Estados Unidos dentro del panorama internacional – con todo lo que esto implica.
En el año 2009, Barack Obama permaneció inmutable frente al “Despertar Persa” en Irán, cuando se produjeron revueltas debido a las fraudulentas elecciones que llevaron al poder a Mahmud Ahmadineyad. Hoy, Irán es uno de los ejes sobre el que giran países que amenazan las libertades y los sistemas democráticos.
En el año 2011 la llamada “Primavera Árabe” llega a Egipto. El resultado ha sido el establecimiento de un nuevo gobierno hoy en manos de la Hermandad Musulmana, socia cercana de la red al-Qaeda. Acto seguido, Obama no tardó en respaldar a los nuevos líderes con un llamado telefónico y con promesas de condonar la deuda egipcia.
Dentro del mismo fenómeno de revueltas en países árabes, el turno de Libia no tardó en llegar. El proceder de Estados Unidos fue catastrófico. Primero asistimos al titubeo ante cuáles serían los pasos a seguir y luego vino la decisión del presidente Obama de llevar a cabo un ataque militar en el país norafricano sin consultar al Congreso de Estados Unidos.
Con respecto a Siria, Obama ha tenido varias posiciones.  En un principio llamó “reformador” al presidente sirio Bashar Assad. Ante la llegada de sangrientas manifestaciones cambió de opinión y exigió a Assad “dar un paso a un lado” y poner fin a “su campaña de asesinatos y crímenes contra su propio pueblo”. Como esto no sucedió, pidió a la ONU que medie en el conflicto mediante el uso de la diplomacia. Ante un nuevo fallo, el presidente amenazó con intervenir para finalmente dar marcha atrás, una vez más.
El 11 de septiembre de este año, las inconsistentes políticas de Obama obtuvieron respuesta. Ante el grito de “somos todos Osama” las embajadas americanas en Egipto, Yemen y Libia fueron atacadas. Cuatro miembros del cuerpo diplomático americano en Libia murieron víctimas de los brutales ataques, entre ellos el embajador americano en Bengasi, Libia.
Ante esta situación la administración Obama le echó toda la culpa a un video que circulaba por YouTube indicando que eso insultaba a la religión musulmana. Este estado de negación tiene una explicación sencilla, se trató de ocultar que al-Qaeda no había sido derrotada con la muerte de Bin Laden y que, a diferencia del debilitamiento que la red terrorista sufrió hace cuatro años atrás, hoy nos encontramos con una red en auge.
Mientras tanto, un micrófono abierto captó las palabras de Obama prometiendo a Medvedev “que luego de las elecciones tendrá más flexibilidad” con el país ruso. De esta manera, desestimaba que los gobiernos de Siria, China, Irán y Rusia planean alianzas estratégicas para “contrarrestar a Estados Unidos” y que sus ejércitos ya están en pleno entrenamiento. Putin, que pretende ser el nuevo zar, no sólo de su país sino del mundo entero, también mantiene conversaciones con un Ahmadineyad deseoso de tener armas nucleares.
El peligro inminente que este panorama refleja es alimentado por la relación China-Estados Unidos. El robo de patentes por parte del país asiático no sólo contribuye al debilitamiento de la economía americana y al fortalecimiento de la tiranía norcoreana, sino que es usado para entrar en los sistemas del gobierno americano y atenta contra su propia seguridad.
Con respecto a Latinoamérica, el legado de Obama es la inacción total ante un continente que se ha convertido en otra de las grandes amenazas latentes. Mientras el “socialismo bolivariano” liderado por Cuba y Venezuela se extiende, dando cobijo a carteles del narcotráfico, se libra una guerra sangrienta en México entre el gobierno y los grandes carteles de la droga. La única respuesta de la administración Obama ante el conflicto mexicano fue la Operación Rápido y Furioso, que consistía en proveer armas a los narcotraficantes con el supuesto fin de seguirles la pista. Esta escandalosa estrategia terminó con inocentes de ambos países muertos y lo sucedido fue totalmente ignorado por el gobierno demócrata.
Las relaciones con Israel están en su peor momento. Ante las amenazas nucleares de Ahmadineyad y sus alianzas estrategias con China, Rusia, Corea del Norte y Venezuela, el presidente Obama ha rechazado una reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Su explicación fue que su agenda estaba ya llena debido a la campaña presidencial. Sin embargo, el mismo día aceptaba una entrevista en un show cómico de televisión.
Ante este caos evidente, Mitt Romney propone un completo plan que prioriza las relaciones con los países democráticos y aliados de Estados Unidos. Este plan no sólo contempla alianzas económicas sino también políticas y estratégicas, que permitan un fortalecimiento de las democracias y un freno a los enemigos de los sistemas libres.
En su gira por Europa, el republicano pasó por Polonia. Este fue uno de los mensajes más significativos de Mitt Romney, ya que la alianza de Europa del Este con el mundo libre es uno de los frenos más contundentes que enfrentará Vladimir Putin, que, dicho sea de paso, acaba de proclamar su apoyo por el candidato demócrata.
El republicano además visitó el Reino Unido, dejando en claro que pretende reforzar los lazos rotos por la actual administración. No olvidemos que Obama ha declarado que “es Francia, y no Gran Bretaña, la aliada más importante de Estados Unidos”, desestimando así la Relación Especial con el gran país del norte – nuestro aliado histórico.
La postura de Romney en Medio Oriente se basa en no tener compasión con los tiranos y en estrechar las relaciones con Israel para detener el avance nuclear iraní, logrando así debilitar al eslabón principal que une al eje que hoy amenaza al mundo.
Con respecto a China, Romney promete frenar el robo de tecnología y presionar para que el país asiático deje de manipular su moneda. También manifiesta que llevará a cabo alianzas conjuntas en un contexto donde los derechos humanos de los chinos sean respetados y así dar comienzo a la democratización del gigante asiático.
La grave situación mexicana será encarada con el trabajo conjunto de las fuerzas de seguridad de ambos países siguiendo las exitosas políticas que terminaron con el caos del narcotráfico en Colombia.
Romney reconoce en su plan el peligro de la alianza bolivariana chavista-castrista y anuncia que establecerá lazos fuertes con países democráticos, fortaleciendo la seguridad de los mismos y dándoles el apoyo necesario para frenar el avance del dañino socialismo.
Las diferencias entre ambos candidatos son claras. Tienen posiciones antagónicas en muchos frentes. Mientras Obama felicita a Chávez por el resultado de las dudosas elecciones, Romney declara al venezolano como un peligro para la región. No queda duda de que el destino del mundo y el liderazgo de Estados Unidos se definirán el próximo 6 de noviembre.
En caso de ganar nuevamente, no sabemos de los planes de Obama ya que no ha dicho mucho a respecto. Sólo basta con revisar su página web de campaña y verá que no hay siquiera un plan concreto de gobierno. Esto nos deja en claro que su plan es seguir haciendo lo mismo que lo que ha hecho durante los últimos cuatro años.
Esta vez, sin embargo, no encontrará un mundo encaminado, sino que chocará contra su propio legado, un planeta en caos.
Esta vez, ya no habrá un Bin Laden acorralado, sino que se encontrará a sus herederos, quienes le seguirán gritando “todos somos Osama” y seguirán atacando todo lo que huela a Estados Unidos. Después de todo, es su objetivo final: la destrucción total de Estados Unidos de América y su virtuoso sistema que es nuestro seguro de libertad.
Virginia Tuckey para Fundación Heritage (www.libertad.org

domingo, 26 de agosto de 2012

Ryan, el heredero


A sólo un día del comienzo de la Convención Nacional Republicana, la campaña del partido conservador está en su mejor momento.  Este refortalecimiento se consiguió luego que Mitt Romney eligiera a su compañero de fórmula, Paul Ryan.

Desde el momento del anuncio hasta la fecha, los medios han dedicado mucho espacio al jóven candidato a vice-presidente. Cómo es costumbre, en Estados Unidos, el debate se dió y se sigue dando en profundidad. Sin embargo, en el resto del mundo, las opiniones, análisis y notas sobre el perfil de Ryan han sido muy pobres y/o han repetido hasta el cansancio slogans que corresponden más a preconceptos prejuiciosos y falaces que a la verdad o, al menos, a la búsqueda de la misma.

Esta falencia del periodismo internacional y la diferencia abismal que existe con el modo en que la prensa americana informa, tiene más que ver con la ignorancia que con las malas intenciones. 

Esta ignorancia reside en el desconocimiento casi absoluto que existe acerca del funcionamiento del sistema político americano, por lo cuál, los autores caen en el error de analizar a Estados Unidos con el prisma del sistema que rige en sus propios países europeos, latinoamericanos, etc. 

Uno de los fenómenos contemporáneos aún no comprendidos fue la formación del "Movimiento Tea Party". Esto trae aparejado que hoy se creen falsas apreciaciones sobre los candidatos del partido conservador. Cómo todos sabemos, el fenómeno "Tea Party" se produjo de manera espontánea y logró transformar el descontento en políticas que llegaron al Congreso estadounidense mucho antes de lo imaginado. 

Para hacer un poco de memoria, luego que el ex Presidente George W. Bush entregara el poder al actual Presidente Barack H. Obama, la sociedad americana quedó fuertemente dividida. Tal división tenía de un lado a los contentos con el flamante Comandante en Jefe y, por el otro, a quienes no sólo veían en Obama un grave problema, sino que estaban totalmente descreídos del Partido Republicano y de las opciones que este ofrecía.

Fue así, que ciudadanos comunes, quienes en su mayoría jamás habían intervenido en política ni directa ni indirectamente, comenzaron a preguntarse por qué Estados Unidos había sido siempre considerada una nación excepcional y por qué esa concepción estaba cambiando, incluso, para ellos mismos.

Este tipo de planteos, los incentivó a reunirse y redescubrir el legado de los Padres Fundadores, a entender a fondo cada frase y párrafo de la Declaración de Independencia, la Constitución, El Federalista y cientos de otros escritos que se corresponden al nacimiento y formación del primer sistema Repúblicano Federal que la historia de la humanidad conoció.

No pasó mucho tiempo y esos pequeños grupos de ciudadanos que usaban sus fines de semana para buscar una solución a su descontento, se fueron agrandando en número de simpatizantes y el fenómeno repercutió en cada uno de los cincuenta estados, en cada condado, en cada ciudad, en cada barrio. El "Movimiento Tea Party" había nacido y a mediados del año 2010 lograron una multitudinaría reunión de protesta frente a la Casa Blanca. 

Los líderes del movimiento comenzaron a emerger, y aquel Partido Republicano, que en el año 2008 parecía estar agonizando, en el año 2010 recobraba su vitalidad con mucha vehemencia. Lograron imponerse en las elecciones de medio término, dónde consiguieron mayoría en la Cámara de Representantes y desbancaron a una importante cantidad de demócratas en el Senado del Congreso de los Estados Unidos. 

Obama sufría su primer gran golpe, y el renovado partido conservador ya empezaba a pensar en las elecciones presidenciales.

Los candidatos dispuestos a iniciar su carrera presidencial dentro de las primarias republicanas,  estaban al tanto que debían convencer a un público muy crítico que, además, buscaba al nuevo Ronald Reagan. Para cualquiera que conozca quién fue este gran presidente republicano, sabe bien que marcó un standard muy dificil de alcanzar, no sólo por la gran capacidad que tuvo para devolver a Estados Unidos toda su grandeza, sino por sus dones personales, cómo su buen sentido del humor y su gran oratoria.

El mensaje del Tea Party fue tan contundente, que hasta el mismo Obama intentó decenas de veces convencer al público que él era el Reagan de esta época. Tanto fue así, que en una conferencia y en un tono forzado de broma, dió a entender que en su ámbito íntimo lo llamaban "The Gipper", sobrenombre por el cuál se conocía a Ronald Reagan. Por supuesto, esto provocó semanas enteras de ocurrentes bromas contra el Presidente.

Sin embargo, y para ser justa, no fue sólo Obama quién intentó lucir "reaganesco", también los republicanos lo intentaron. La diferencia, por supuesto, es que los republicanos reconocen de manera sincera el gran legado de Reagan, siendo esta una condición insuficiente para conformar a los demandantes electores.

Fue así, que en las primarias republicanas, al ver que la "reencarnación" del gran líder y ex-presidente republicano en uno de los candidatos actuales no parecía posible, los ciudadanos y miembros del partido conservador exigieron propuestas claras y contundentes sobre diversos temas, puntualmente sobre: reducción de déficit, creación de empleo, liberación de la energía y por ende, reducción del precio de los combustibles, eliminación de programas populistas que contradicen los mandatos constitucionales y una exhausta revisión del manejo que se ha llevado a cabo en los últimos años en la Reserva Federal, entre otros.

Finalmente, fue Mitt Romney quién logró conseguir la mayor cantidad de delegados, lo cuál lo ubicó al frente de los demás para lograr la nominación formal en los próximos días en la Convención Nacional Republicana.

Durante los debates y campaña en la carrera de primarias, Romney no terminaba de convencer a todo el público. Algunos lo eligieron realmente convencidos, muchos otros porque lo consideraron el más preparado para ser presidente y enfrentar a Obama, pero había decepción y resignación. Las dudas sobre Romney eran muy fuertes.

Mitt, cómo lo llaman sus simpatizantes, logró romper con la mayor parte de los prejuicios sobre su persona. Su campaña se lleva a cabo de manera impecable, y ha logrado de esta manera, dar a conocer gran parte de su plataforma de gobierno, además de lograr establecer un  gran vínculo de confianza con quienes tenían reservas hacia su capacidad de liderazgo.

Una vez convencidos sobre la figura de Mitt Romney, el debate se centró en el candidato que lo acompañaría en la fórmula presidencial. Los nombres que se "filtraron" fueron muchos, y las especulaciones más aún. Las expectativas, sin embargo, ponían entre los favoritos al Senador por Florida Marco Rubio, al Congresista de Wisconsin Paul Ryan, al Congresista por Florida Allen West e incluso a la ex Secretaria de Estado, Condoleezza Rice. 

En las semanas previas a que la decisión fuera dada a conocer, el pico de popularidad y las "certezas" sobre quién sería el elegido recaían sobre Marco Rubio, sin embargo, el nominado fue Paul Ryan. 

Esta nominación logró una alegría unánime entre los republicanos, llamó la atención (de manera positiva) de muchos independientes y provocó el ataque feroz e inmediato de la campaña presidencial de Obama.

Estas reacciones no son casualidad, ya que la actuación de Ryan en la arena política americana, lo han llevado a ser una de las estrellas de los últimos años y uno de los representantes más respetados del movimiento Tea Party. 

Este jóven congresista de 42 años, nacido y criado en un pequeño pueblo al sur de Winsconsin, ha comenzado su carrera política muy jóven. Es un gran admirador de Friedrich Hayek, Ludwig Von Mises y Ayn Rand, a quienes descubrió en sus años como universitario en Ohio. Estos autores no fueron el principio, ni tampoco el fin, de la formación de Ryan. Sin embargo, fueron quienes dieron las respuestas que él buscaba y quienes, sin dudas, le dieron muchas de las razones para defender la filosofía que intenta restaurar en su país.

Al terminar la universidad y luego de trabajar en el Congreso por pocos meses, conoce a quién sería uno de sus grandes amigos, y lo más importante, su mentor. Este era Jack Kemp, también conocido como "el heredero natural de Ronald Reagan" por haber sido coautor del Plan Kemp-Roth, el cuál fue la base del éxito económico de la administración Reagan.

Kemp conoció a un Ryan empapado y entusiasmado con las ideas de la Escuela Austriaca de Economía y con la filosofía randiana; entusiasmo que él también compartía. Sin embargo, Kemp lo formó en una de las cuestiones más importantes y que no se encuentra facilmente en los círculos de economistas: la comprensión de la política, la importancia del sistema y del contexto. En resumen, logró que Ryan no se transforme en un tecnócrata, sino en un economista sensato que entiende que la economía es una consecuencia del sistema político/judicial y no a la inversa.

La gran solidez intelectual que caracteriza a Paul Ryan se vió reflejada, principalmente, en tres situaciones dónde demostró que rompía el molde de la vieja y gastada política. 

Su primer "momentum" fue en el año 2011 cuando dió la respuesta al discurso del Estado de la Unión. Planteó clara y puntualmente la situación de debacle económica y de las restricciones en las libertades que estaba sufriendo la nación.  Además, contextualizó su discurso en el marco de las ideas filosóficas que fundaron los Estados Unidos y agregó una crítica a la clase política, de ambos partidos, por alejarse de los principios fundacionales.

Su segunda gran actuación que llamó la atención de todos, fue durante un debate en el Congreso, dónde se debatía el nuevo plan de salud propuesto por el Presidente. Para sorpresa de Obama, Ryan lo desmiente (estaban sentados frente a frente) sobre los beneficios de su nuevo plan y demuestra que lo dicho en los discursos difiere totalmente de lo escrito. 

Luego, y como una extensión de su respuesta al Estado de la Unión, propuso un plan llamado "Camino a la Prosperidad", o como se lo conoce comumente, "Plan Ryan". Este documento fue presentado como Presupuesto 2012 y más adelante, con algunas modificaciones, para el Presupuesto 2013. En el mismo, los cambios se proyectan a corto y largo plazo en diferentes puntos: 

  • Reduce 5 mil millones de dólares el gasto propuesto por el Presidente Obama.

  • Bloquea la suba de impuestos propuestas por los demócratas. Reforma el código fiscal, para transformarlo en algo simple. Borra las lagunas impositivas y reduce todos los impuestos. 
  • Ubica al déficit por debajo del 3% del PBI para el año 2015 y lo reduce en más de 3 mill millones de dólares.

  • Promueve la eliminación de los programas creados por la administración Obama y que provocaron la suba de los precios de los combustibles. Además, propone soluciones para liberar la energía. 

  • Elimina el "Plan de Protección y Cuidado al Paciente a Bajo Precio", más conocido como "Obamacare". Manifiesta una reestructuración completa de los programas sanitarios Medicare y Medicaid, para transformarlos en sistemas que funcionen con "vouchers" sin afectar a quienes ya estan dentro del mismo.

  • Gran reducción de la deuda en una década, llevándola a los niveles previos a la Segunda Guerra mundial.


En resumen, el Plan Ryan propone una reestructuración tal,  que para el año 2030, la era del  dañino New Deal, será revertida casi en su totalidad.

En estos tres escenarios, no sólo podemos ver casi con claridad el espíritu e ímpetu político de Paul Ryan, sino por qué es uno de los grandes líderes del movimiento "Tea Party".

No sólo su gran preparación académica lo han llevado a las altas esferas de la política. También, su nivel de comprensión sobre los problemas de su país, su gran calidad humana y su gran capacidad de comunicación han logrado, que hasta ahora, la brutal campaña demócrata no haya triunfado en su cometido de crear dudas alrededor de él. 

La elección de Mitt Romney ha sido la correcta. No eligió a través del prejuicio ni de la agenda impuesta por los medios demócratas. Ni siquiera le importó que por primera vez en la historia, un Protestante no participe en una fórmula presidencial. Eligió, a pesar de los peligros que eso podía representar, darle una chance al Tea Party, o lo que es igual, a las ideas de los Padres Fundadores y del inolvidable Ronald Reagan. 

El próximo miércoles, Paul Ryan, será nominado formalmente en la Convención Nacional del Partido Republicano y una vez más, el partido que abolió la esclavitud, dará una nueva esperanza de recuperar la libertad perdida y poner en lo más alto la Constitución y los ideales fundacionales, que se resumen claramente en las propias palabras de Paul Ryan: "América es más que sólo un lugar, América es una idea. Es el único país fundado en una idea y nuestros derechos provienen de Dios y la Naturaleza, no del gobierno. Eso es lo que somos!". 

miércoles, 9 de mayo de 2012

OBAMA, EL SOCIALISTA


El 5 de Mayo pasado, Obama lanzó formalmente su campaña por la reelección presidencial. El escenario fue la “Ohio State University” y el slogan de esta campaña ya no es “hope and change” (cambio y esperanza) sino “forward”, palabra de difícil traducción literal al castellano si no se encuentra en un contexto específico, pero que se podría traducir como “seguir adelante” o “avanzar”.

Para quienes admiramos las bases fundacionales de los Estados Unidos de América, que trajeron al mundo libertad y desarrollo como nunca antes la humanidad había conocido, escuchar el discurso de Barack Obama fue una señal de alerta y un recordatorio que la libertad no está garantizada, incluso en los Estados Unidos .

El Presidente americano, haciendo gala de su complacencia con las ideas socialistas (o como se dice ahora a modo de disfraz, “progresistas”), no pudo evitar el uso de la demagogia para intentar sostener las mismas ideas que sólo resultaron en fracaso durante su primera y actual presidencia.

Antes de seguir adelante y analizar las palabras de Barack H. Obama, hay que tener en cuenta que cada frase, párrafo e incluso el lenguaje corporal de un candidato a la hora de dar un discurso, están estudiados en los detalles más mínimos. Los equipos de campaña, sobre todo en una presidencial, cuentan con cientos de expertos en todas las áreas. Esto es muy importante entenderlo, para no caer en la trampa de creer en un “desliz” o en los nervios que pueden jugar en contra. Esto sólo puede suceder en los ámbitos de debate o de campañas al aire libre si alguno de los candidatos es interrogado fortuitamente.

Volviendo al tema que nos compete, el lanzamiento de la campaña demócrata por la reelección presidencial 2012, veamos que hay detrás del slogan “forward”.

Según las palabras del Presidente, “el libre mercado es uno de los factores más importante del progreso en la historia de la humanidad, es el motor de crecimiento y por lo tanto, los que asumen riesgos y los innovadores, deben ser recompensados. Pero también, en su mejor momento, el libre mercado nunca ha sido una licencia para obtener cualquier cosa que uno quiera. Estados Unidos sólo prospera si el  espíritu emprendedor y el individualismo se encuentran con las obligaciones que se deben los unos a los otros y a las generaciones venideras”.

A simple vista, las palabras suenan muy bien, sin embargo, al releerlo se descubre que el libre mercado y el individualismo no son del gusto del Presidente Obama. Cuando él considera que el individuo tiene obligaciones hacia terceros está negando la individualidad, cuando dice que el libre mercado es uno de los factores importantes del progreso, pero no es una licencia para obtener lo que se quiere, está negando el progreso.

Tal vez, muchos interpreten que al decir “obtener lo que se quiere”, Obama hace referencia a obtener lo que sea, a cualquier costo y a costas de cualquiera. Para quienes así lo interpretan, deben entender que eso es exactamente lo que el equipo de campaña demócrata quiere que entiendan. Sin embargo,  eso es una falacia. En los Estados Unidos el libre mercado nace como consecuencia directa de sus instituciones y son estas mismas las que ponen los frenos para que no se avasallen los derechos fundamentales, por lo tanto, aquel individuo, emprendedor o inventor que actúe dentro del libre mercado, no podría avanzar dentro de este sistema virtuoso atentando contra el mismo y sin sufrir las consecuencias consideradas en la estructura legal americana.

También podemos observar la contradicción al describir al libre mercado como padre del progreso, para luego encontrar un lado negativo del mismo, describiéndolo  como un posible camino “para conseguir lo que se quiera”. Justamente, los individuos que actúan dentro del libre mercado, sobre todo los inventores, emprendedores y empresarios, lo que quieren conseguir es el progreso, porque si fallan, lo deberán pagar con sus bienes, lo que puede llevarlos a la quiebra e incluso, a la cárcel.

Por supuesto, el Presidente Obama sabe que está dando un doble mensaje. Los que seguimos sus políticas desciframos fácilmente qué esconde detrás de sus párrafos demagógicos. Basta con leer los diarios americanos cada día, para entender que este presidente, quién nunca ejerció la actividad privada, tiene pasión por las regulaciones y los impuestos altos. Él entiende que los empresarios destruyen la economía, y por lo tanto, deben transferir sus ganancias al Estado, para que los burócratas jueguen a ser CEOs.

Es por eso que Obama intentó disminuir la exitosa carrera del empresario, ex-gobernador  y actual candidato a la presidencia por el Partido Republicano, Mitt Romney, diciendo : “El gobernador Romney no parece entender que maximizar ganancias por todos los medios necesarios –ya sea a través de despidos, “outsourcing” , evasión fiscal o una postura antisidical- no siempre puede ser bueno para el americano medio o para la economía estadounidense”.

Para complementar su pensamiento de transferencia de culpas a quienes producen, agregó “la prosperidad no se mide solo por nuestro P.B.I. o por los multimillonarios que producimos, sino por cuán bien les va a las familias y si estas pueden ir tan lejos como sus sueños y su trabajo duro puedan llevarlos”... ” ¿Por qué Mitt Romney quiere GASTAR miles de millones en recortes de impuestos a los más ricos?”

La respuesta a la pregunta del Presidente Obama es muy sencilla. Un gobernante no GASTA cuando recorta impuestos, sino que permite que el dinero quede en manos de sus dueños, de aquellos que supieron leer las señales del mercado y se arriesgaron para crear más bienes, facilitar la vida de las personas y crear  empleo. Además, es la medida que evita la evasión fiscal, el “outsourcing” y los despidos que parecen tener tan preocupado al presidente que duplicó la tasa de desempleo en tan sólo tres años y medio.

Por supuesto, la demagogia de un político socialista no está completa con tan sólo culpar a los empresarios por los malos resultados de su administración, sino que además, debe apelar al miedo de quienes dependen de dádivas estatales e invocar a los “jóvenes” y hacerles entender que ellos son las víctimas del sistema “perverso” que premia el esfuerzo individual. Por eso, Obama advirtió que no va a “PAGAR otro recorte de impuestos y pedirles a los estudiantes que paguen más por su educación o pedirles a millones de personas que queden sin seguro de salud”.

También dejó en claro, que esto sucede porque los Republicanos que están en el Congreso apelan a “las mismas malas ideas y esperan que estas tengan resultados diferentes” y que los mismos “están esperando que el pueblo no recuerde qué pasó la última vez que se siguió ese tipo de políticas”.

La realidad es que el único que pretende que el pueblo no recuerde es Obama. Bajo su presidencia, el Congreso estuvo en manos demócratas durante dos años, y  durante este período, llevó a cabo políticas que prometían trabajo y crecimiento, pero que resultaron en menos trabajo, deuda récord y estancamiento del crecimiento.

También olvidó recordar que sus ACTUALES promesas de “invertir en infraestructura, educación, salud, energía, prestaciones por desempleo y otras ayudas sociales” estaban incluidas en la “Ley de Recuperación y Reinversión 2009” que firmó a los pocos días de asumir su mandato. La misma significó un adicional de 1 billón de dólares al déficit y trajo como consecuencia el incremento del desempleo, que pasó de 7.3% (en la etapa económica más crítica de la administración Bush) a 10 puntos, encontrándose hoy estancado en 8.2%. Sin contar el 18% que vive de trabajos esporádicos porque no consiguen trabajo fijo.

Esta receta es la que Obama quiere aplicar nuevamente y conseguir resultados diferentes. Su promesa de “crear o proteger 3.5 millones de empleos” con la fórmula mágica de aumentar el déficit y seguir endeudando al pueblo americano por medio de su “Ley de Recuperación y Reinversión 2009” no tuvo éxito y las consecuencias las están sufriendo el nuevo millón de desempleados que consiguió la administración demócrata.

No llama la atención entonces que el presidente haya rematado su discurso  diciendo a su público: “los republicanos tratarán de sostener su elección preguntando si ustedes están mejor hoy que hace cuatro años. Los últimos cuatro años no han sido fáciles. Pero la verdadera cuestión no es por qué estos cuatro años fueron duros, la cuestión es si desean que los próximos cuatro sean mejores”

Ante las palabras del propio Obama, su slogan “forward” puede ser puesto en contexto para llegar a una traducción más exacta. No quiere decir “avanzar”, quiere decir “fijar la vista hacia adelante, sin atreverse a volver la mirada atrás”, ya que el pueblo americano podría descubrir que, el camino al socialismo que Obama está imponiendo, no funcionó antes y no va a funcionar después.

Es por esto que los americanos tienen una gran responsabilidad en sus manos. Si ellos se equivocan, no sólo pondrán en juego su libertad, sino la del mundo. Sin excepción.

Este es el actual contexto de los Estados Unidos. Aunque parezca lo primordial, no es la economía lo más importante, ni el terrorismo, ni los rusos. Hoy, la mayor amenaza al legado de los Padres Fundadores, se encuentra operando desde el Salón Oval para evitar que recordemos que América no es sólo un país, sino que América es, más que nada, una idea. Esa idea que Obama y su equipo, intentan destruir.-

Virginia Tuckey.-

martes, 6 de marzo de 2012

Super Martes: ¿Qué es y qué hay en juego?


En el año 1845, el Congreso de los Estados Unidos decide que debía designarse un día para que los americanos pudieran votar. Quienes debían llevar a cabo esta decisión tuvieron que tener en cuenta varios factores. El primero era el viaje, en carreta o caballo, y el tiempo que el mismo llevaría. Se calcularon dos días, uno de ida y otro de regreso. A esto había que sumar tres días de culto y el día del mercado, que se llevaba a cabo los miércoles.

Ante este panorama, la única opción disponible resultó ser un día martes. Es por esto que las elecciones presidenciales se llevan a cabo el martes siguiente al primer lunes de noviembre, una vez, cada cuatro años.

Sin embargo, antes del gran día de noviembre, hay un martes muy especial que tiene lugar entre febrero y marzo en año electoral. El mismo se conoce como “Super Martes” y es el día en que más estados participan simultáneamente de la elección primaria. En el mismo se juegan muchos delegados y, a veces, la tan buscada nominación presidencial.

Hoy es uno de esos días. Los únicos buscando un candidato son los republicanos. Luego de un largo recorrido, varios candidatos que han quedado en el camino y muchas sorpresas, el día que todo lo puede cambiar (o reafirmar) ha llegado.

Los principales actores de esta disputa son: el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney; el senador por Pennsylvania, Rick Sanotrum; el ex Presidente de la Casa de Representantes, Newt Gingrich y el Congresista por Texas, Ron Paul.

La gran lucha, sin embargo, es entre Romney y Santorum. Las encuestas muestran reñidas diferencias de uno o dos puntos, tanto a favor de uno como del otro y nadie se arriesga a dar un pronóstico definitivo.

Los Estados en juego son diez y tienen en común su fuerte tendencia al conservadurismo.

En Alaska están en juego 27 delegados. El favorito es Ron Paul, quién además podría obtener la victoria en North Dakota (28 delegados). Es muy importante que el Congresista gane al menos un estado, ya que hasta la fecha, no ha podido obtener ningún triunfo en lo que va de la carrera para la nominación presidencial y esto pone en jaque su continuación.

Por otro lado, Newt Gingrich perdió mucha fuerza en las últimas semanas y está frente a una última oportunidad de ubicarse en el podio o, al menos, de conseguir los números suficientes para justificar su continuación en la carrera a la candidatura. El estado dónde se encuentra más fuerte es en Georgia (76 delegados). Sus esperanzas recaen en ganar con una diferencia muy amplia en Georgia y permanecer cercano en los resultados finales a los primeros puestos en otros estados.

Santorum y Romney están frente a una fuerte disputa principalmente por el estado de Ohio (66 delegados), dónde los números y encuestas no parecen dejar nada en claro, ya que todo indica que, hasta la fecha, están empatados.

Entre las “curiosidades” de este Super Martes tenemos las elecciones en el estado de Virginia (49 delegados), dónde por razones burocráticas para admitir a los candidatos en su primaria, sólo pueden competir Mitt Romney y Ron Paul. Las encuestas no dejan muchas esperanzas para este último, pero el factor sorpresa no debe ser subestimado en esta fascinante primaria republicana.

En Idaho (32 delegados), Massachusetts (41 delegados) y Vermont (17 delegados) el favorito es Mitt Romney. En Oklahoma (43 delegados) y Tennessee (58 delegados) la bandera de líder la lleva Santorum.

Los números generales, hasta la fecha, favorecen al mormón, Mitt Romney, quién ya tiene en su haber 203 delegados, seguido por Santorum con 92 delegados, Gingrich 33 y Paul 25.

Hoy están en juego 437 delegados. En el día de la fecha, ninguno de los candidatos puede obtener la mayoría necesaria para la nominación (1144 delegados), pero de hacer una gran elección, Mitt Romney podría sacar gran ventaja y tornarse en “casi inalcanzable”. Si el resultado le fuese adverso y Santorum o Gingrich dieran una gran sorpresa, estaríamos ante la campaña más emocionante de las últimas décadas y el nominado lo conoceríamos recién entre abril y mayo, o sea, en vísperas de la Convención Republicana, dónde se conocerá el nombre de quién será el rival del Presidente Barack Obama.

viernes, 13 de enero de 2012

Bajo puntaje para Argentina en el índice de libertad económica 2012


La Fundación Heritage y el Wall Street Journal elaboraron el ranking de libertad económica de 179 países. El índice se apoya en la medición de diez puntos fundamentales: derechos de propiedad, ausencia de corrupción, gasto público, libertad fiscal, libertad comercial, libertad de trabajo, libertad monetaria, libertad en el comercio exterior, libertad para invertir y libertad financiera.

Según el puntaje obtenido, los países se agrupan dentro de una de las siguientes categorías: 1- Libres / 2. Mayormente libres / 3. Moderadamente libres / 4. Mayormente no-libres / 5. Libertad reprimida.

Norteamérica tuvo un impacto negativo a causa del incremento en el gasto público, lo cuál fue opuesto a lo que sucedió en Centro y Sudamérica, dónde el gasto bajó. El puntaje de los países latinoamericanos se vio afectado fundamentalmente por los índices de corrupción.

Dentro de la región centro y sur de nuestro continente, el destacado fue Chile que alcanzó el puesto 7º, ubicándose así en la categoría número 2 del índice, detrás de países como Australia y Suiza, y delante de Estados Unidos, el cuál descendió al puesto 10º. En total, la región central y sur de América alcanzó el tercer puesto en lo estrictamente económico, entre seis regiones. No fue así en el área de corrupción, dónde alcanzó el lugar número cinco.

En lo que respecta puntualmente a Argentina, los resultados son preocupantes. Perdiendo 3.7 puntos, el índice nos ubica en el puesto número 158 en la quinta categoría (libertad reprimida), dónde sólo nos acompañan en la región, Venezuela (174) y Cuba (177). Lo cuál demuestra que de 29 países, estamos en el puesto 27 en lo que respecta a la región central y sur.

Otro dato a tener en cuenta es que Argentina fue el tercer país que más cayo en el índice a nivel mundial y el que lidera el descenso a nivel regional. Lo alarmante de esto es que la tendencia de los últimos años es en declive y no en contrario y esta es la primera vez que nos ubicamos dentro de la franja “roja” de países que reprimen la libertad económica.

El historial de Argentina en el índice es contundente con respecto a la decadencia de las libertades.

1995: 21º - 1996:

1997: 11º - 1998: 19º

1999: 20º - 2000: 23º

2001: 32º - 2002: 44º

Entre los años 1995-2002 Argentina se encontraba rankeada por encima de la media mundial. A partir del 2003, nos ubicamos en los países por debajo de la línea promedio en libertades.

2003: 101º - 2004: 113º

2005: 128º - 2006: 119º

2007: 118º - 2008: 113º

2009: 138º - 2010: 135º

2011: 137º - 2012: 158º

En el informe del índice que se refiere exclusivamente a Argentina, podemos leer lo siguiente:

“Durante las presidencias de Néstor Kirchner (2003-2007) y ahora su viuda, Cristina Fernández de Kirchner, quién lo sucedió y fue re-electa en su cargo para un segundo mandato de 4 años en octubre de 2011, el Estado de Derecho y los principios del mercado se han debilitado considerablemente y la corrupción aumentado.

Los Kirchner han buscado activamente estrechar los lazos con los caciques regionales Hugo Chávez de Venezuela y Fidel Castro de Cuba.

En el año 2008 el gobierno confiscó 30 mil millones de dólares de fondos privados de pensiones sumado al incumplimiento de la deuda soberana, entre otras acciones que ampliaban el papel del gobierno en la economía, afectaron negativamente a la inversión privada.

Aunque la economía argentina se ha beneficiado del auge de precios de las commodities, la búsqueda del Presidente Kirchner de una política fiscal expansiva y monetaria ha impulsado la ya elevada inflación, la cuál parece haber sido reportada en las estadísticas oficiales”

Como podemos observar, los datos que usa el índice son datos oficiales, con lo cuál reconoce una inflación del 10.5%, entre otras cosas.

La conclusión de este informe da para mucho análisis y varias páginas, sobre todo si queremos analizar el trasfondo. Lo que si podemos destacar es que Argentina está liderando las listas de riesgo. La Europa que nos quieren hacer mirar azorados, nos observa desde escalones mucho más altos y los países vecinos que alguna vez nos vieron con admiración, hoy nos miran con desconfianza.

Virginia Tuckey.-