lunes, 21 de diciembre de 2009


Que en esta Navidad la estrella del Norte nos empiece a iluminar y sea la guía que nos muestre el camino hacia la tan ansiada República. ¡FELIZ NAVIDAD Y UN EXCELENTE AÑO NUEVO! para todos los seguidores de Espacio Repúblicano.

Con mucho afecto,

Virginia Tuckey.-

jueves, 3 de diciembre de 2009

Contradicciones y decadencia de una nación


Desde la creación de su Constitución (1853), Argentina ha superado ampliamente a países del mundo entero, llegando a posicionarse como uno de los mas prósperos y desarrollados del planeta. Ciento cincuenta años mas tarde, se encuentra entre las naciones mas pobres, con mas narcotráfico, inseguridad, y subdesarrollo.

QUÉ NOS HA PASADO?

Como dije anteriormente, fuimos uno de los mejores países del mundo, al menos hasta 1930. Desde 1853 hasta 1930, los argentinos vivían del trabajo propio, o sea del emprendimiento y de la producción; se valoraba la iniciativa privada. Esta cultura del trabajo ocasionó respeto por el prójimo y a las instituciones; nos trajo INSTRUCCIÓN.

Cuando hablo de INSTRUCCIÓN no hago otra cosa que recordar las palabras que sabiamente escribió Alberdi en su libro ‘Bases y puntos de partida’, donde decía que Belgrano, Bolívar, Egaña y Rivadavia confundieron la EDUCACIÓN con la INSTRUCCIÓN. Haciendo referencia así, a que la instrucción no se adquiere ni en la escuela primaria, ni en la secundaria, y mucho menos en la universidad. Alberdi señala que la misma se consigue solamente del fruto del trabajo, y que la educación primaria, secundaria y especialmente la universitaria, pueden llegar hasta ser peligrosas si los que la adquieren no están “instruidos” por la cultura del trabajo.

“Hay una barbarie letrada mil veces más desastrosa para la civilización verdadera, que la de todos los salvajes de América desierta”. (J. B. Alberdi)


Este problema nos ha llevado al desastre en el que estamos inmersos. Como muchas veces ya lo han hecho estos intelectualoides (seudo-intelectuales) de universidades que no hacen mas que promover el ocio y la pereza, creando puestos públicos y no puestos privados. Generando pobreza y no riqueza. Impulsando a la corrupción, no a la honestidad, y ni hablar de sus afluentes que son la inseguridad, tanto institucional como jurídica.

Pero hablemos claro, no se le puede echar toda la culpa a los bárbaros letrados (vale aclarar que no digo con esto que toda persona que vaya a la universidad pertenezca a éste grupo, pero lamentablemente los que nos gobiernan y gobernaron las ultimas décadas están incluidos dentro de la misma bolsa). Hay que preguntarse también qué hicieron las personas que no fueron a las universidades, a los que trabajaron, a los que fueron empleados, o emprendieron un negocio propio. Hay que recordar qué contentos estaban todos cuando Perón sacó los ferrocarriles a los Ingleses (siendo esta una estafa que sufrió el mismo pueblo Argentino), o lo contentos que se ponen los empleados cada vez que se decreta un aumento en el salario mínimo, más vacaciones, doble indemnización o aguinaldo, entre otras cosas, aunque todo esto sea un generador de desempleo. No nos olvidemos la alegría de todos cuando Eva Perón regalaba dinero que no era de ella, sino de los impuestos del estado, y el patriotismo absurdo que nos despertó la guerra en Malvinas, del cual al mes nos arrepentiríamos. Sin ir más lejos, recordemos cuán felices estaban los jubilados con la coima prometida post ‘privatización’ de YPF, siendo esta estafa peor que la que cometió Perón con los ferrocarriles. Sin embargo, lo más lamentable fue ver a la mayoría de la gente trabajadora y productora del campo votar por Kirchner.

Nos vivimos dejando seducir por falacias, nos siguen vendiendo espejitos de colores, y nosotros entregando nuestra riqueza. Lo mas triste es que los espejitos de colores ya no vienen de afuera, sino que son los propios Argentinos lo que los ofrecen a sus compatriotas.

“Una gran civilización no es conquistada desde fuera, hasta que no se ha destruido a sí misma desde dentro” Will Durant

Juan Anderson Tuckey.-