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Obama: El amigo de los enemigos

El día 1º de mayo el mundo se enteraba de la muerte del terrorista Osama Bin Laden. El presidente y Comandante en Jefe de los Estados Unidos de América, Barack H. Obama, anunció la novedad a las 11.35pm (hora de Washington D.C.) ese mismo día. En este mensaje, reconoció el esfuerzo de los soldados, de los servicios de inteligencia y por supuesto, remarcó enfáticamente (y de una manera un poco infantil) que fue “bajo su dirección” que esta operación fue posible, y quién “determinó” la estocada final fue él. Evidentemente, el señor presidente está muy preocupado en que la gente recuerde quién es el Comandante en Jefe; ¿acaso nadie lo sabe? Pues sí, lo sabe todo el mundo. Entonces, ¿por qué el presidente Obama, necesita recalcar varias veces lo evidente? ¿Será para demostrar que sus contradicciones con respecto a la guerra en Medio Oriente resultaron efectivas? ¿Para borrar aquel episodio dónde uno de los más respetado generales del ejército norteamericano, el General McCrystal, lo trató...

¡Demagogos!

El 8 de enero pasado, en la ciudad de Tucson, estado de Arizona, Jared Lee Loughner hirió a trece personas y mató a otras seis. Entre los heridos se encuentra la congresista demócrata Gabrielle Giffords; y entre los muertos, el juez federal John Roll, quién fuera nominado en su momento por el ex presidente republicano George W. Bush. Minutos después de la masacre, la noticia empezó a correr por todos los medios. Lo primero que se supo es que la congresista estaba muerta, que el autor del hecho era miembro del Tea Party y ex combatiente en Afganistán (esto último expresado por la senadora demócrata Linda López). Lo que se supo más tarde, es que toda esa información era FALSA. Los datos concretos y verdaderos son los siguientes: Jared L. Loughner es oriundo del Condado de Pima, Arizona. Tiene 22 años. Consumidor de drogas alucinógenas, y dueño de un récord de denuncias en su contra. Entre su literatura favorita destaca “El Manifiesto Comunista” de Karl Marx, y “Mi Lucha” de A...

Discurso de Ronald Reagan en la Puerta de Brandemburgo (Berlín, 1987)*

Muchas gracias. Canciller Kohl, Alcalde Diepgen, damas y caballeros: hace veinticuatro años, el presidente John F. Kennedy visitó Berlín y habló a la gente de esta ciudad y a todo el mundo desde el ayuntamiento. Bueno, desde entonces otros dos presidentes han venido, cada cual en su mandato, a Berlín. Y, hoy, yo mismo realizo mi segunda visita a vuestra ciudad. Nosotros, los presidentes americanos, venimos a Berlín porque es nuestro deber hablar, en este lugar, de libertad. Debo confesar que también nos atraen hasta aquí otras cosas, el sentimiento histórico de esta ciudad, más de quinientos años más vieja que nuestro propio país; la belleza del Grunewald y el Tiergarten; y sobre todo, vuestro coraje y determinación. Tal vez el compositor Paul Lincke comprendió algo sobre los presidentes americanos. Veréis, como tantos otros presidentes antes que yo, vengo hoy aquí porque dondequiera que vaya, haga lo que haga: Ich hab noch einen Koffer in Berlin. [Aún tengo una maleta en Berlín]. N...

"Nosotros, el pueblo"

Sólo un año después que Obama asumiera la presidencia, su imagen empezó a desmoronarse. Al mismo tiempo, el partido republicano, que parecía irrecuperable, comenzó a tener voz nuevamente. Este cambio no se dio abruptamente. Empezó con un pueblo que se sintió fatigado y condicionado por las circunstancias. Fueron ocho los años que gobernó George W. Bush, los últimos siete en guerra. Durante sus dos períodos presidenciales, la economía dio cierto respiro después del recorte impositivo, pero el gasto no cesó. La herencia que dejó Clinton, con su inviable medida de dar créditos inmobiliarios a insolventes, estalló en manos del republicano. Bush trató de frenar la crisis con los famosos “bailouts” o salvatajes. No funcionó. El pueblo americano tenía demasiado peso en sus espaldas. Guerra, deuda e incertidumbre. Todo parecía negro, ciertamente, esperaban alguien que les diera ESPERANZA y CAMBIO. Esas dos palabras fueron usadas en la campaña de Barack Obama, quién hizo uso y abuso de su c...

¡Jamás Olvidaremos!

¡Y la bandera estrellada triunfante ondeará Sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes! 11 de septiembre, 2001. A las 7:59 a.m., el vuelo 11 de American Airlines despegaba desde el aeropuerto Internacional de Boston, con destino a la ciudad de Los Ángeles. Luego de los procedimientos de rutina, a las 8:14am, la tripulación del vuelo 11 pierde contacto con el Centro de Tráfico Aéreo (ATC). El avión había sido secuestrado. Los terroristas habían tomado el control de la cabina e intentaron enviar un mensaje a los pasajeros, el cuál por error fue enviado al ATC: “Nadie se mueva. Todo va a estar bien. Si tratan de hacer algún movimiento, se pondrán en peligro ustedes y al avión. Quédense quietos” Mientras tanto, en el mismo aeropuerto y tomando el mismo destino, a las 8:14 a.m. despegaba el vuelo 175 de United Airlines. La tripulación avisa que recibió una “transmisión sospechosa” de otro avión (casualmente, el vuelo 11), este fue el último contacto de los pilotos. A las 8:44...

HAPPY 4TH OF JULY!